Dia uno

(Lunes 25 de Julio/2005)

Yo me desperté a las cuatro y cuarenta minutos de la mañana y luego de desayunar puse a punto mi mochila, un poco de agua, cargué mi equipaje en la parrilla de mi bicicleta y estaba listo…mientras ama­nece voy hasta la calle para ver a los demás y poco a poco van apare­ciendo, el día ya es claro y hay un nuevo compañero de viaje (Marco Benalcazar), pero falta Geovany Angulo, todos pensamos que po­dría haber cambiado de parecer y ya no se iba al viaje, Marco Torres fue a verlo y para su sorpresa lo encontró todavía durmiendo, pues se había olvidado del viaje, un poco asustado llegó y todavía su equipa­je no estaba ajuntado a la parrilla de su bicicleta…

Algunas personas estaban junto a nosotros a la hora de la partida…

A las seis y treinta de la mañana partimos rumos al gran viaje… a ritmo suave y entre chistes y risotadas recorremos los primeros metros de nuestra ruta…una primera parada lo hicimos muy cerca de Cue­llaje para recoger una carpa que las necesitaríamos en el viaje, lue­go avanzamos hasta las piscinas de Nangulví para dejar un encar­go y también para hacer los primeros ajuntes pues ya se sentían las primeras molestias en la bicicletas…a la bici de Walter se le rompió un radio de la llanta trasera y además estaba descentrada, queríamos encontrar otro aro pero no fue posible conseguirlo y luego continua­mos, pensando conseguirlo en García Moreno…

Rumaldo tuvo su primer susto, pues se metió por donde la arena es­taba muy suave en la vía y se cayó, sin ninguna novedad, y el viaje continúa, risas y más risas…

Cerca de García Moreno(de la cabecera parroquial) hay subir una cuesta bastante grande y el sol es muy intenso, casi todos tienen buen condición física a excepción de mi, pues ya empiezo a sentir mi falta de condición física, pues soy el último en salir la cuesta, por un mo­mento pienso en que tal vez no pueda continuar y no quiero ser un problema para los demás pero también tengo muchas ganas de se­guir adelante, además mi bicicleta tiene un poco de problemas con los cambios de velocidades; la mayor parte de la cuesta la subí empujan­do a mi bicicleta, algunos mas lo hicieron pero en tramos menores.

A las 11:00H buscamos un poco de sombra y almorzamos en la ca­rretera lo que cada uno llevó haciendo mesa general, que rico es este estilo, a lo más natural…

Mis piernas casi no responden, las siento muy débiles, es muy pre­ocupante para mi…

Otra cuesta más grande que la anterior es la que llega hasta un lugar llamado Loma Negra, la cual subimos con mucho esfuerzo y al lle­gar a la cima nos detuvimos un momento junto a la única tienda del lugar para refrescarnos…­

De aquí en adelante hasta el Chontal de casi todo el tramo solo des­censo, por lo que también aceleramos la marcha un poco, todo va bien, el camino tiene bastante polvo y algunos compañeros tomaron la delantera y ya no los he vuelto a ver, delante de mi va Rumaldo, yo soy el último, esta vez no por lo dura de la carretera sino por el polvo que dejan quienes van adelante…

Cerca del pueblo de El Chontal Bajo hay una pendiente bastante pe­ligrosa y en la que Rumaldo tuvo una caída muy dura, a causa de que el aro delantero de su bicicleta de había recalentado y se dobló, aun­ que las heridas son todavía controlables, tiene heridas en los brazos, en el pecho y la más grande en un dedo de su mano, pudo a ver si­do más fatal, él iba delante de mí pero ventajosamente yo había dis­minuido la velocidad debido al polvo lo cual hizo que guardara una distancia prudente entre Rumaldo y yo, caso contrario podría haberme accidentado junto a él.

Nos preocupamos mucho, y por un momento pensamos en que ten­dría que retirarse del viaje porque no llevábamos repuestos para arreglar su bicicleta…

Avanzamos hasta llegar al pueblo donde se le dio atención a sus he­ridas y también buscamos un aro para su bicicleta…nadie lo tiene pero nos hablan de un profesor que vive en Magdalena Bajo el cual es mecánico además de profesor y que posiblemente podría tener re­puestos; avanzamos hasta allá y al llegar lo buscamos y el nos ofre­ció ayudarnos, pero al día siguiente, pues el repuesto lo tenía en el Chontal Bajo.

Mientras esperamos, fuimos a buscar a una amiga mía (Norma Cal­derón) quien trabaja en Talleres del Gran Valle y donde ade­más podía­mos alojarnos en las caba­ñas la Hormi­ga Verde, nos ofreció donde bañarnos, la cocina y el hospedaje a un costo muy bajo…

Luego de un delicioso baño preparamos la merienda, cenamos y has­ta el otro día…

Ir al siguiente capítulo…

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